Universidad, renovarse o morir

  • Los arcaicos planes de estudios que se han venido enseñando desde hace decenas de años no responden ya a los desafíos de la nueva sociedad digital

  • La virtud que se valorará en pocos años será la de ser capaz de hacerse preguntas continuamente y tener la habilidad de contestarlas

  • Las habilidades de Inteligencia Emocional, la capacidad crítica y de creatividad, el trabajo en equipo, y un estilo más libre y proactivo son claves

Son muchos ya los expertos que opinan que las universidades, tal y como las conocemos hoy,  se transformarán enormemente o morirán en solo unos años.

Sugata Mitra, profesor de la Universidad de Newcasttle y ganador en 2013 del TED Prize, muy crítico con el sistema educativo actual, demostró cómo a través de un ordenador conectado a Internet, los alumnos pueden organizarse entre ellos y aprender solos, sin profesor. Su proyecto, Self Organised Learning Environments (SOLE), se emplea hoy en 50 países. Su conferencia “Construyendo una escuela en la nube” tiene cerca de 2,77 millones de visualizaciones.

David Roberts, experto en innovación y miembro de Singularity University, la universidad de Silicon Valley en la que participan Google y la NASA, cree que el título universitario ya no es de utilidad, y no existe en su institución. En una entrevista reciente asegura que “la mayoría de universidades del mundo van a desaparecer”. Los educadores “deberían provocar la curiosidad del alumno”, y más que acumular muchos conocimientos, apuesta por “sustituir la idea de educación por la de aprendizaje y permitir que la gente aprenda en tiempo real, según sus necesidades”.

Algo en lo que ambos están de acuerdo es en que los arcaicos planes de estudios que se han venido enseñando desde hace decenas de años no responden ya -y cada día menos-, a los desafíos de la nueva sociedad digital. La universidad debe especializarse (mucho más aún en España) y digitalizarse; el papel del docente debe adquirir un papel más de mentor y dinamizador, y los contenidos, la manera de trabajar, evaluar y relacionarse entre alumnos y estos con el docente deberían variar forzosamente si quieren seguir siendo útiles. Además, aspectos olvidados como la gestión de las emociones, las habilidades de Inteligencia Emocional, la capacidad crítica y de creatividad, el trabajo en equipo, y un estilo más libre y proactivo son claves, para transitar con éxito en esta nueva era.

Steve Jobs, Marck Zuckerberg, Jack Dorsey, creador de Twitter, Daniel Ek, creador de Spotify y Arash Ferdowsi, creador de Dropbox tienen varias cosas en común, pero una de ellas es que ninguno de ellos completó sus estudios universitarios. Quizá sus abuelas les tiraran de las orejas al abandonarlos y sus padres se sentirían francamente frustrados, pero eran otras épocas.

El Informe para el Foro Económico Mundial celebrado en Davos en 2017, viene a reflejar que afrontamos una nueva revolución industrial (digital) de enorme calado, y que su impacto va a ser mayor que el de todas las anteriores. Asistimos hoy ante nuestros ojos a una de las mayores revoluciones que en la historia del mundo han sido. La tecnología afecta -y lo hará aún más profundamente en el futuro próximo-,  a la economía, el empleo, la energía, la salud y las relaciones sociales. Mitra, explica que “en 20 o 30 años, los robots controlarán el mercado laboral y solo sobrevivirán los que sepan construir o inventar. Los llamados makers.”, y añade “la virtud que se valorará en pocos años será la de ser capaz de hacerse preguntas continuamente y tener la habilidad de contestarlas”. Curiosidad, creatividad, pensamiento crítico.

Además, frente a la oferta universitaria tradicional, hay gran cantidad de cursos gratuitos y de pago que ofrecen toda clase de contenidos. Plataformas como Coursera, Khan Academy, AulaFácil, y muchas otras, ofrecen cursos gratuitos algunos de gran calidad. Son propuestas de formación más ágiles, cuyos contenidos están continuamente reciclándose y cambiando, por supuesto en mayor medida que la universidad tradicional, mastodóntica, más burocratizada y  formada por profesionales, quizá demasiado alejados del discurrir vertiginoso de la tecnología.

La Universidad deberá adaptarse a los nuevos tiempos y no podrá mantener muchos de los rasgos distintivos que aún hoy conserva. Para sobrevivir deberá transformarse y ser otra cosa, manteniendo su esencia y su adn, la investigación, y la formación que consiga capacitar al alumno a solucionar, en sus profesiones, los retos que se nos avecinan… los de hoy, no los de un pasado que nunca volverá.


Daniel Cueto: Emprendedor, abogado de formación, MBA y políglota, ciudadano viajado, dedicado a asesorar empresas y coach, ayudando a la gente a cambiar y crecer. Disfrutando de la vida.

Foto: Jon

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