Waiting in lounge, Puerto Rico

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Que te llamen cabrón nada más bajarte de un avión podría ser causa suficiente para entrar en conflicto al minuto de aterrizar en cualquier parte. Que te llamen cabrón en Puerto Rico es una primera toma de contacto simpática con los boricuas, que así se llaman los nacidos allí y que son descendientes de los nativos taínos.

Antes de que nadie te salude, te recibe antes el bofetón de calor húmedo casi irrespirable al que te acostumbras, siempre más o menos, en un par de días.

Este territorio no incorporado a Estados Unidos pero sí libre y asociado cuenta con un estatus de autogobierno. A pesar de ello sus habitantes son también estadounidenses desde 1917, pueden redactar su propia Constitución, aunque la soberanía recae en el Congreso de Estados Unidos.

Si remontamos la vista un poquito más atrás nos encontramos con que Puerto Rico fue colonia española desde 1493 hasta 1897 y eso se respira en cada rincón. En sus carreteras, en sus puertos, en sus fuertes. España tiene una gran influencia en su cultura y religión también. Notas mucha simpatía en cuanto identifican que eres español. Para una gran parte de la población la sensación que le produce todo lo relacionado con España es buena aunque una parte minoritaria no lo vea así. Otra cosa es la animadversión hacia los norteamericanos o gringos como despectivamente se refieren a ellos.

De las primeras cosas que te das cuenta es lo similar que va a funcionar todo a Estados Unidos pero, ojo, salvando las distancias. No sólo los dólares americanos que manejas (los precios en los comercios no son baratos) sino también las carreteras y autopistas de corte americano, con sus letreros verdes y sus líneas amarillas. También los coches grandes todoterrenos que consumen una gasolina que es, literalmente, más barata que el agua. Se forman atascos o tapones con bastante frecuencia pero pocas veces puedes oír un claxon. Recuerda que el ritmo es tranquilo.

Parte del encanto que tiene el país es, además de su variedad de climas y paisajes dentro de la Isla, es que no está explotado turísticamente. Y que siga así, pues los destinos que se ponen de moda, suelen perder encanto, en detrimento del país y sus habitantes, así como su naturaleza.

Aunque la seguridad del país siempre está en la picota, la mayor parte de las veces provocado por los propios boricuas que se alarmen fácilmente con la seguridad y los huracanes, no es un país inseguro ya que la policía siempre está presente y tiene un aire a la policía americana. Siempre se deben evitar ciertas zonas, sobre todo en la capital San Juan pero nunca podríamos calificar este país de inseguro.

San Juan es darse un paseo por las casas de colores de corte colonial, visitar el castillo del Morro y perderse en sus calles disfrutando del ambiente y la comida local. Mofongo o trifongos a base de plátano, churrasco de carne excelente, el típico arroz con habichuelas o alguna fritura perfectamente cocinada son obligatorias en la comida boricua. La naturaleza del país es brutal. Una vuelta por el Parque Nacional del Yunque y sus cascadas y pozas son muy recomendables. Una montaña selvática rica en fauna y flora tropical que te envuelve. También es visita obligada las zonas de interior como Naranjito o Barranquitas, una ruta al Cañón de San Cristóbal puede ser una experiencia irrepetible. Pero y…¿ las playas? Pues bienvenido al agua cristalina y la naturaleza incrustada en la playa de manera salvaje. Mis dos preferidas se encuentran en los mejores ránkings mundiales. Una la Playa Chiquita, haciendo una media circunferencia que la hace especial. Y otra, la Playa Flamenco, en la cercana Isla de Culebra, a una hora en ferry de Puerto Rico. No sólo puedes visitar Culebra sino que también puedes visitar Vieques, siendo estas dos islas dos paraísos  terrenales con poca afluencia de turistas y naturaleza por descubrir.

Siempre digo que para conocer un país tienes que conocer a sus gentes. Los boricuas son tranquilos, abiertos, simpáticos, respetuosos y aman su país. Aunque sería el Estado Americano menos productivo y más pobre no deja de ser, según el Banco Mundial, una economía de alto ingreso, siendo la única nación de América Latina en alcanzar un gran nivel de industrialización y bienestar económico.

Os recomiendo una visita a esta isla y no volveréis defraudados, llevad un antimosquitos y muchas ganas de recorrer la isla de norte a sur, y de este a oeste.

Y ya sabéis, Puerto Rico me lo regaló…


Daniel García-Quismondo: Viajero y boticario. Amante de los pequeños placeres. Disfruto con la política y el Derecho. Con ganas de seguir aprendiendo y escuchando todo lo que la vida me quiera contar.

Foto: Ricardo’s Photography

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