¿Y si Rita era inocente?

“A rita la hemos matado todos”
Así de asertivo me escribía ayer uno de mis mejores amigos, habitual votante socialista, gracias al cual me enteraba de la noticia sobre Rita Barberá. Ayer fallecía por un infarto al corazón provocado tras una crisis.

No sé si a Rita la hemos matado todos, o nadie, o ella misma. No termino de tener una idea no médica, sino empírica, acerca de la influencia real de la presión social sobre una persona; pero sí tengo claro que esa influencia, positiva, no es. Yo mismo la he sufrido, en su correspondiente escala, cuando participando en política, las garras de la miseria se cebaron en atacar a la persona antes que a las propuestas.

La trayectoria política, social y legal de Rita Barberá, aunque modificada según quien la comente, la conocemos todos o deberíamos. La realidad es que el juicio paralelo y social adelantó, como de costumbre, al poder judicial, condenando a Rita Barberá antes incluso de declarar. ¿Y si Rita era inocente? O quizás era culpable.

En ambos casos, me quedo con las declaraciones de José Antonio Choclán, abogado de Barberá, que ha pedido hoy una reflexión ante la presión que sufren las personas sometidas a una investigación penal y que son “vapuleadas” de forma pública. Seré el primero que haga esta reflexión, de forma honesta.

Dice Juan Soto Ivars, en su más que recomendable libro “Un abuelo rojo y otro abuelo facha”, que piensa en Jurassic Park y su apaño torticero de la tecnología, cada vez que “un trending topic sirve para masacrar a alguien que ni conozco ni me ha hecho nada, aunque pueda caerme mal” y que no cree que la tecnología nos haya hecho madurar “creo que nos ha provocado un envejecimiento prematuro sin darnos tiempo a hacernos más sabios. Creo que nos ha vuelto tan irritables como esas señoras que dicen ¡ay Señor, ay Señor!”

“A rita la hemos matado todos”Al leerlo, se me vino a la cabeza el capítulo final de la última temporada de Black Mirror. Las abejas mecánicas, transformadas ahora en tuits, estaban dirigidas a un objetivo con los peores deseos de muerte. Y estas, cumplieron su función.

Fotografía: El Español, Kai Forsterling, Efe

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