Ya nos veremos

Se acabó. La historia llega a su fin. Brexit. “No eres tú, soy yo” le ha dicho este jueves día 23 de Junio de 2016 el Reino Unido a Europa. Con el resultado del referéndum, Londres le dice adiós a una relación de amor-odio que se remontaba a 1973.

Nunca fue un amorío fácil. Cuando el noviazgo se empezó a consolidar, la UE le propuso a UK que se intercambiaran llaves de sus casas (Acuerdo de Schengen) pero el Reino Unido no se sentía cómodo sin el control total de la entrada a su casa y prefirió quedarse las llaves sólo para él. “Cuando quieras venir, tú me llamas y te abro” le dijo.

Más adelante, con la relación en sus mejores momentos, la Unión Europea le planteó a las islas que quizá era momento de empezar a gestionar conjuntamente sus finanzas, para llevar su relación a otro nivel (Unión Monetaria y Económica de la UE). De nuevo, el Reino Unido se sintió agobiado, empezó con los típicos “si estamos bien así, ¿no?”, y decidió mantenerse al margen (El conocido como “opt-out”, o cláusula de exención de entrar en la tercera fase de la unión).

Hasta en el momento el que venían mal dadas y había que apretarse el cinturón (Pacto Fiscal Europeo del 2012), UK le dijo, con cariño, a la UE que “ya si eso más adelante”, pero que en ese momento no creía que fuera buena idea.

Como podéis comprobar, la relación, aunque duradera, nunca fue del todo “sana”. Y a la pobre Unión Europea le ha afectado profundamente. Siempre ha intentado llevar su nexo con el Reino Unido a un nivel más, pero las condiciones que siempre le ha impuesto UK para seguir viéndose le han hecho mella, descuidándose incluso a sí misma.

europe-1045334_960_720

Total, que después de varios años en los que la pareja estaba cada vez peor (“no me gusta que dejes tus cosas en mi casa”, solía decir el Reino Unido a la Unión), el resultado ha sido el previsto. Tras una deliberación larga, y pese a todos los whatsapp con corazones que le ha mandado la Unión Europea, UK ha decidido poner fin para siempre a esta relación tan turbulenta.

Ahora esperan mucho meses por delante (hablan de años) en los que la separación se hará definitiva (recoger cada uno sus cosas en la casa del otro, borrar sus fotos, eliminar sus conversaciones en whatsapp…). Seguro que en algún momento la Unión Europea le dirá que vuelva, quizá se den un revolcón o dos, pero no parece que ya haya marcha atrás en esta decisión.

Y después… ¿qué? ¿Qué le espera a la Unión Europea? Pues tiene dos opciones: O bien recrearse en su propia pena, sentarse a comer helado extremista importado de Francia y Polonia, llorar, tirarse a ese señor americano con tupé que huele a rancio, pero que le está poniendo ojitos y que está encantado con su ruptura… O bien puede sacar su orgullo, ordenar su vida y su casa, aprovechar esta situación para usarla como impulso y mejorar (aprovechar el nuevo tiempo libre en, por ejemplo, clases de economía y fiscalidad).

No es momento de pensar en lo que pudo ser y no fue. No hay que dejar que el hastío lo inunde todo y se aprovechen los que no quieren que la UE salga adelante. El “más Europa” ha quedado atrás, no siempre más es mejor, y ahora tenemos que trabajar juntos, y con fuerza, por una mejor Europa.

2 Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.